El Abuelo nació en 2003 como un pequeño taller, fruto del esfuerzo individual y la pasión por el trabajo con las manos. En sus comienzos, se dedicaba exclusivamente a la fabricación de basureros, rejas y a la reparación de maquinaria. Con el tiempo, y gracias a una vocación constante por mejorar y crecer, el taller incorporó nuevos servicios como el arenado y la pintura, ampliando así su capacidad productiva.
La evolución no se detuvo ahí: llegaron los primeros comederos, pensados tanto para cerdos como para vacunos, y más tarde, las bateas de chapa, que se convirtieron en otro de los productos clave. Finalmente, en 2013, se dio un nuevo paso importante al comenzar con la fabricación de galpones de cama profunda, abriendo así un nuevo capítulo en la historia del taller y consolidando a El Abuelo como una referencia en soluciones rurales y productivas.